
Fundamentos del establecimiento de metas: Integrando la retroalimentación del equipo

Muchas empresas tienen dificultades con la ejecución, no por falta de ambición, sino porque abordan el establecimiento de metas de forma aislada. Las metas a menudo se deciden a puerta cerrada y luego se imponen con la expectativa de una ejecución impecable. ¿El resultado? Objetivos que se ven muy bien en papel, pero que se desmoronan en la práctica.
Durante mi tiempo en Uber en sus primeros días de rápido crecimiento, vi de primera mano cómo empoderar a los equipos con datos y oportunidades para involucrarse realmente con las metas transformó la ejecución. Incluso los empleados de nivel inicial podían proponer iniciativas basadas en los conocimientos que obtenían en el campo. Este enfoque ascendente ayudó a fomentar una cultura ágil que valoraba la apropiación personal, algo de lo que todas las empresas pueden beneficiarse.
Cuando las metas salen mal
- Demasiado de arriba hacia abajo – El liderazgo establece metas ambiciosas sin considerar las realidades en el terreno; esperan que su visión se traduzca directamente a la realidad sin consultar a los equipos que realmente hacen el trabajo.
- Sin espacio para la iteración – Las metas son rígidas, incluso cuando el mercado cambia; en lugar de adaptarse al mundo, los equipos quieren que el mundo cambie a su alrededor.
- Falta de compromiso del equipo – Los empleados no sienten apropiación, no entienden por qué existen las metas y no confían en que realmente funcionarán, lo que lleva a una menor motivación y compromiso.
¿Qué funciona en su lugar?
- Retroalimentación ascendente – Se invita a los equipos a la mesa, permitiéndoles ofrecer ideas sobre lo que es realista y efectivo.
- Revisiones periódicas – Las metas se reevalúan trimestralmente (o con mayor frecuencia), adaptándose a medida que el negocio cambia.
- Responsabilidad clara – Cada miembro del equipo es responsable de sus metas, pero también se le ofrece la oportunidad de proporcionar ideas y retroalimentación.
Cómo lograrlo
- Establece metas claras, pero mantente flexible. Define objetivos dejando espacio para ajustes basados en la retroalimentación.
- Alinea la estrategia con la realidad. Obtén la opinión del equipo de forma temprana y frecuente para asegurar que las metas sean alcanzables.
- Realiza revisiones estructuradas. Las revisiones semanales o mensuales mantienen la ejecución encaminada y permiten corregir el rumbo.
Cuando las empresas hacen esto bien, puedes sentirlo. Los equipos se mueven más rápido, toman decisiones más inteligentes y realmente logran sus metas.
Empezar es fácil; lo primero que debes hacer es reunir a tu equipo. Escucha sus ideas, comprende sus desafíos, dedica tiempo a revisiones estructuradas y crea una cultura donde el establecimiento de metas sea un proceso continuo.
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Kelly Feeney consulta y asesora a líderes empresariales en estrategia, planificación y ejecución. Como Ejecutiva de Operaciones, Kelly ha liderado equipos de hasta 300 personas con presupuestos de más de $100M en empresas como Uber y Airbnb.
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